Baccarat
El bacará es parte de una pequena familia de variantes de juego, originarias a su vez de uno en particular, integrada por baccara (expresión que significa "cero" en Italia), baccarat banque y chemin de fer, entre otros. Si bien presentan pequenas diferencias entre ellos, el común denominador es que todos son juegos en los que se hacen apuestas importantes, en la reducida pero fuerte contienda entre la banca y el jugador.
Como el bingo, los dados y el resto de los juegos más conocidos, el bacará, en muchos sitios y generaciones antiguas, no ha sido sólo una forma de entretenimiento sino también una excusa para reunirse y promover el intercambio social. El hecho de que sea un juego que trascienda tan lentamente, da la oportunidad de que los jugadores se distiendan de a rato, mantengan una conversación, o bien compartan un trago juntos. La ortodoxa y elaborada "rutina" del bacará, conservan hoy en día las distinguidas características y costumbres de reuniones de la aristocracia antigua.
El bacará se comenzó a jugar en Europa, hace más de 400 anos, y no está presente en absolutamente todos los casinos de la actualidad. No tiene la misma popularidad que el poker, los dados o incluso el bingo. Las casas que ofrecen este juego, lo hacen habiendo introducido algunas modificaciones que varían de un lugar a otro, siendo en América bastante uniforme su forma de jugarlo.
En sus primos cercanos, como el baccarat banque, la casa es depositaria de todas las apuestas y participa jugando con más de una mesa a la vez. El que cumple la función de croupier, se ubica en la convergencia de las mesas, y se las arregla para prestar atención y jugar de acuerdo a las apuestas que se vayan generando sus contrincantes. En el chemin de fer, en cambio, los jugadores se enfrentan mutuamente, y el "banquero" pasa por cada mesa.
Al contrario que otros juegos de casino, el baccarat (bacará) tiene poca ventaja para la casa en dos de las tres posibles apuestas. La estrategia más simple es apostar al jugador o a la banca y evitar la apuesta al empate.
Mejores apuestas al bacará:
Hay tres diferentes opciones para apostar que no tienen nada en común en cuanto a probabilidades y a lo que paga cada una.
Jugador - Paga 2 a 1: La apuesta del jugador tiene la segunda más alta probabilidad de ganar luego de la apuesta a la banca. La apuesta al jugador es atractiva porque no hay que pagar comisión en caso de victoria así que son unas verdaderas posibilidades de 2 a 1 para el dinero apostado.
Banca - Paga 2 a 1 menos la comisión: La banca tiene la mayor probabilidad de ganar el juego aunque el casino extrae una comisión de cada apuesta a la banca victoriosa.
Empate - Paga casi siempre 8 a 1 y en algunos casinos 9 a 1: El empate es la apuesta menos conveniente en la mesa de bacará. La ventaja para la casa es alta, y aunque pague 8 a 1 no recomendamos que hagas de ésta tu apuesta favorita en el bacará.
Jugar siempre a la banca:
Debido al hecho de que las probabilidades de victoria de la banca son ligeramente mayores que con las otras apuestas. La apuesta a la banca se cobra aproximadamente un 5% por cada apuesta ganadora.
Seguir las rachas:
La estrategia de bacará más popular es esperar rachas y jugar de acuerdo a ellas. Algunos casinos reparten tarjetas para anotar los resultados de cada mano.
La martingala:
La aproximación más común a lo que sería un sistema para ganar siempre al bacará es el sistema de martingala. Consiste en duplicar la apuesta luego de perder. Si se apuestan 5 dólares y se pierde, a la siguiente mano se apuestan 10 dólares. Si se vuelve a perder, la tercera apuesta es por 20 dólares. Si la tercera apuesta se gana, ganas 20 dólares y retienes tu apuesta, así que tienes un total de 40 dólares. De este modo has esencialmente recuperado tus pérdidas desde los 5 dólares originales y la siguiente apuesta de 10 dólares, con una ganancia de 5 dólares.
Este sistema sería completamente infalible si no fuera por el tema del máximo de la mesa. Si estamos en esta mesa en la que la apuesta mínima es de 5 dólares, perdemos la apuesta de 20 dólares y seguimos perdiendo, la apuesta aumentará rápidamente a 40, 80, 160, 320 y 640 dólares. En la mesa de 5 dólares el máximo por lo común es de 500 dólares, así que si pierdes 6 manos seguidas es porque estás totalmente falto de suerte. Incluso si ganas la apuesta de 320 dólares, has arriesgado 635 para ganar 640, siempre con la modesta ganancia de 5 dólares. No suena muy sensato arriesgar una cantidad de 320 dólares por una chance de algo menos del 50% de ganar 5 dólares.
Para disminuir las ventajas de la casa y poner el juego a nuestro favor se han establecido a lo largo del tiempo diferentes estrategias básicas, cálculos de probabilidades, y otras herramientas.
Aunque se ha comprobado que en el caso del bacará, el orden en que se vaya sucediendo la aparición de los naipes, no tiene relación con los que todavía no se han jugado, se ha comprobado que tener en cuenta la cantidad de naipes con valor cinco que van saliendo puede jugarnos a favor en el transcurso de la partida. A esta técnica se la llamado comúnmente recuento del 5 y consiste en verificar si la aparición de naipes de esta numeración ha sido importante. Es decir, si vemos que ha habido muchos cincos, podemos actuar más seguros, pues las posibilidades de la banca se ven reducidas. Si bien no hay cálculos exactos en cuanto a esto, y es difícil arriesgarse, se supone que, si han aparecido mas de ocho naipes de valor 5 entre los primeros cien naipes, conviene que hagamos nuestra apuesta por la mano de la banca, ya que teóricamente hay 32 naipes con ese valor en 8 barajas. Caso contrario, si vemos que aún quedan muchos 5 en la mitad siguiente, será mejor que apostemos al jugador.
Siempre es conveniente llevar adelante un pan de apuestas. Esto significa establecer, por ejemplo, un tope de su apuesta mínima, de 20 veces, por ejemplo un total de 100 unidades. Si, apostando 5 unidades, logra ganar 4 veces, puede multiplicar su apuesta y doblarla a 10 unidades. Y si vuelve a ganar, puede hacerlo 2 veces más. Esto le estaría dando un premio de 40 unidades, con lo cual si llega a tener la fortuna de ganar una, o mejor dicho, dos veces más, los resultados serán más que gratificantes.
Siguiendo el mencionado esquema de plan de apuesta, siempre mantenga 50 unidades al margen y comience nuevamente con la apuesta inicial mínima. Recuerde que la base del triunfo en cualquier juego denominado "de azar" es también "la prudencia".
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